
26 Ene La trampa de la felicidad: La perspectiva de Russ Harris
¿Qué pasaría si te dijera que la búsqueda de la felicidad es, en sí misma, la causa de tu sufrimiento? Suena paradójico, ¿verdad? Esta es la premisa central del psicólogo Russ Harris en su libro La trampa de la felicidad. A través de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), Harris nos invita a desarmar la idea de que para ser felices, debemos eliminar todo malestar.
Vivimos en una cultura que nos vende la idea de que la felicidad es un estado de ánimo constante, libre de dolor, tristeza o ansiedad. Esta narrativa está construida sobre cuatro mitos que, según Harris, nos empujan directamente a caer en lo que él llama «la (gran) trampa de la felicidad».
El mito de que la felicidad es el estado natural de todo ser humano. Nos lleva a pensar que si no somos felices, algo está mal en nosotros. La realidad es que la vida, por naturaleza, tiene altibajos. De hecho, en ocasiones incluso necesitaremos estar tristes.
El mito de que si no eres feliz, eres defectuoso. Este mito nos hace sentir culpables por nuestras emociones. La sociedad nos dice que si estamos tristes o ansiosos, debemos «arreglarnos», lo que refuerza un sentimiento de inadecuación.
El mito de que para tener una vida mejor, debemos librarnos de los sentimientos negativos. Esta creencia nos lleva a una lucha constante y agotadora contra nuestras propias emociones. Es esta lucha, y no las emociones en sí mismas, la que genera la mayor parte de nuestro sufrimiento.
El mito de que debes ser capaz de controlar lo que piensas y sientes. El cuarto mito, nos pide algo literalmente imposible. Intentar controlar nuestras emociones y pensamientos es como tratar de evitar que una ola llegue a la orilla. La lucha es inútil y nos agota.
A estos mitos se suma una creencia que afecta directamente nuestro bienestar y autoconcepto: la falacia del “si consigo X, entonces seré feliz”. Nos convencemos de que nuestra felicidad está atada a un evento futuro: “cuando tenga pareja, seré feliz”, “cuando consiga ese trabajo, seré feliz”, “cuando baje de peso, seré feliz”.
El problema es que al alcanzar esa meta, la felicidad prometida no llega o es fugaz, dejándonos en un estado de vacío y frustración. La creencia de que nuestra valía depende de un logro nos lleva a una constante insatisfacción y esto afecta indefectiblemente a nuestra autoestima.
Como respuesta a esta «trampa», Harris propone una alternativa mediante la Terapia de Aceptación y Compromiso, cuyo objetivo no es eliminar el sufrimiento, sino ayudarnos a:
Aceptar lo que no podemos controlar: Esto no significa resignarse, sino dejar de luchar contra pensamientos y emociones dolorosos. La aceptación nos libera de la batalla interna.
Comprometernos con lo que sí podemos controlar: Esto implica vivir de acuerdo con nuestros valores.
La ACT se basa en seis principios clave, que Russ Harris explica con ejemplos prácticos y sencillos:
- Aceptación: Abrirnos a nuestras emociones y sensaciones incómodas en lugar de intentar reprimirlas o evitarlas.
- Defusión cognitiva: Aprender a distanciarnos de nuestros pensamientos. Entender que un pensamiento es solo un fragmento de lenguaje, no una verdad absoluta ni una orden a seguir.
- Conexión con el momento presente: Ser plenamente conscientes del aquí y ahora, sin dejarnos arrastrar por el pasado o la ansiedad por el futuro.
- El yo como contexto: Ver nuestro «yo» no como un conjunto de pensamientos y emociones que cambian, sino como el espacio donde todo eso ocurre. Es la parte de nosotros que observa, que es constante.
- Clarificación de valores: Identificar qué es lo más importante para nosotros en la vida. ¿Qué tipo de persona queremos ser? ¿Qué nos da un sentido de propósito?
- Acción con compromiso: Tomar pasos concretos y conscientes que nos acerquen a la vida que queremos vivir, incluso si esos pasos nos causan malestar o miedo.
En resumen, la perspectiva de Russ Harris nos ofrece un enfoque radicalmente diferente a la autoayuda tradicional. Nos enseña que la felicidad duradera no se encuentra eliminando el dolor, sino construyendo una vida con significado, paso a paso, a pesar de los obstáculos emocionales que puedan surgir. El objetivo final no es «estar bien» (porque ya estás bien, eres bien), sino vivir bien, o una vida lo mejor posible dentro de nuestras circunstancias. Y por qué no, poder ser felices aún en la adversidad.
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